Hoy, la expectativa de vida es superior a la de épocas pasadas. Sin embargo, que vivamos más años no significa que vivamos mejor.
Si ponemos atención, veremos que, cada vez más, amigos o conocidos sufren de hipertensión, males cardiacos, colesterol elevado, diabetes, cáncer, estrés, aneurismas e impotencia sexual –guardémosles el secreto ¡Claro!
Todas estas enfermedades son causadas, principalmente, por el estilo de vida que llevamos. Y dentro de todas las irresponsabilidades que cometemos con nuestro cuerpo, quizá la peor de todas, pueda reflejarse en nuestra alimentación.
No hay duda, antes, hace mucho tiempo –como se dice en los cuentos para niños– se comía mejor.
Comer mejor no significa comer más. Significa saber nutrirse. De hecho, si comemos exageradamente, como suele pasar dentro de las sociedades económicamente más “exitosas”, nuestro cuerpo sufre mayor desgaste. De ahí que el ayuno –por lo menos una vez al mes, para empezar– resultará beneficioso para nuestros órganos vitales.
Si te das un día entero, para examinar qué tipo de alimentos ingieres, verás que consumes azúcar, probablemente en exceso, que además es refinada, es decir, que ha pasado por tratamientos químicos (cal viva, dióxido de carbono, sulfato de calcio y ácido sulfúrico).
Este dulce veneno, por supuesto, es para endulzar tu café en lata lleno de preservantes y colorantes. Un delicioso pan de harina de trigo se pegará en tus tripas ¡ideal para el cáncer de colon!, dentro de éste, mermelada –más azúcar refinada con colorantes y preservantes.
Al mediodía, no podrás ni tomarte el tiempo necesario para que tus dientes envíen adecuadamente molido, lo que ingieres. Tragarás el pan con hamburguesa o algún otro embutido preparado con algunas sobras de camal: grasa, pellejos, algo de carne, colorantes, saborizantes y preservantes. Una bomba de más químicos, disfrazada de azúcar y colorantes, te esperara, heladita, dentro de una botella de gaseosa.
En la oficina hay para ti, un tremendo problema por resolver. No sería extraño que quieras darte el último descanso, antes de entrar al trabajo, fumándote un cigarrito. También te compras un paquete de galletes para la tarde.
En la noche, si no es viernes y ya no gozas de la soltería, llegas a casa temprano. Repites lo del desayuno o almuerzas lo que en la tarde, en casa, no pudiste. Te vas a la cama con la barriga llena.
Si eres soltero y es fin de semana, tu hígado, páncreas y estómago tendrán, quizá, que recibir el castigo del alcohol; nuevamente, el cigarro y algún piqueo que no se sabe qué es, porque la harina frita en un aceite guardado, lo impide.
¿Dónde quedó la fibra en tu dieta? ¿Cada cuanto consumes verduras? ¿Das a cada bocado, al menos, diez masticadas?
Es verdad que hoy la expectativa de vida es mucho más que la de antes. Tenemos vacunas, médicos que pueden operarnos, mejores condiciones sanitarias, las epidemias están, hasta cierto punto, controladas. Pero ¿qué está pasando dentro de cada organismo?
El tema es que uno se preocupa de su cuerpo y sus dolencias recién cuando empieza a sentir los malestares, sin tomar en cuenta que todos estos malestares son producto de la acumulación de una mala práctica acumulada desde nuestra niñez.
Saludable a los 70 es una guía completa –editada por Editorial Albricias– sobre la alimentación, la vida sexual, los ejercicios y el estilo de vida necesario para llegar saludable a la tercera edad.
Esta guía tiene, además, toda la información sobre las dolencias más comunes del adulto mayor y cómo combatirlas o sobrellevarlas gracias a la medicina natural y tradicional.
Saludable a los 70 es un compañero que toda persona, que ama la vida, debería tener entre sus manos.
sábado, 28 de noviembre de 2009
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